Qué significa en la práctica
Acá la pregunta central no es si toda pantalla hace daño, sino cuándo empieza a desplazar sueño, calma, foco y bienestar.
Más que perseguir un número perfecto, conviene mirar si las pantallas desplazan sueño, estudio, juego, movimiento y vínculos cara a cara.
Ideas clave para madres y padres
-
No es lo mismo una videollamada con la familia que horas de scroll, chats y notificaciones sin pausa.
-
A menor edad, más importante es que el tiempo digital no reemplace juego libre, descanso y conversación.
-
Si el uso rompe rutinas o genera irritabilidad constante, ya dejó de ser razonable aunque el número no parezca enorme.